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Periodistas venezolanos hicieron su trabajo pese a riesgos

Periodistas venezolanos hicieron su trabajo pese a riesgos
Periodismo
Enero 09, 2026 21:31 hrs.
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José Antonio Aspiros Villagómez › Club Primera Plana

El mundo se enteró del secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de soldados estadunidenses en la madrugada del 3 de enero, gracias en buena medida al trabajo conjunto y organizado de periodistas tanto de ese país -algunos de ellos desde el exilio- como de corresponsales de medios extranjeros, que ya tenían prevista la posibilidad de que una situación así llegara a ocurrir en cualquier momento.

A través del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, que suelo consultar aun cuando sea un organismo estadunidense con todo lo que ello implica, conocí la forma como fue posible la cobertura, en muchos casos limitada y siempre con riesgo, de cuanto ocurrió desde que se escucharon explosiones antes del secuestro, hasta la instalación del Congreso y la toma de posesión de la presidenta interina dos días después.

A través de su servicio LatAm Journalism Review (LJR), el Centro Knight obtuvo testimonios directos de algunos periodistas venezolanos que narraron su experiencia según la cual, priorizaron la cobertura en tiempo real sin poner en riesgo su seguridad, y difundieron a través de YouTube informaciones que luego fueron tomadas por medios extranjeros y así dieron la vuelta al mundo.

Debido a que la libertad de expresión está acotada en ese país más que en otros, hay periodistas detenidos, exiliados o que trabajan expuestos y deben atender recomendaciones para su seguridad, tales como pasar desapercibidos en la calle, desconfiar al máximo de la gente con la que tratan, o consultar a sus fuentes sin salir.

Pero ello no impidió, como supe a través de una amplia nota de César López Linares para LJR, que el trabajo informativo fluyera a pesar del decreto oficial de estado de conmoción exterior emitido el mismo 3 de enero, que autorizaba la ’captura (…) de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República’.

Fue la periodista venezolana en el exilio, Luz Mely Reyes, directora del medio digital Efecto Cocuyo, quien primero se enteró de los ’reportes de explosiones y ruido de aeronaves a baja altura en la ciudad de Caracas’ en la madrugada del día 3. Se puso en contacto con un grupo de colegas también en el exilio y de inmediato se movilizaron ’en la pequeña redacción virtual que tenemos’, para ’lanzar una transmisión en vivo y narrar a sus compatriotas lo que estaba sucediendo en Venezuela’.

Porque me tocó conocer mediante lecturas o testimonios directos, otros casos de cómo trabajan mis colegas en esas circunstancias, me emocionó enterarme de esta nueva evidencia de periodismo colaborativo: ’Los que estábamos despiertos -declaró Reyes a LJR- decidimos inmediatamente ‘vamos al aire’ y empezamos a hacer la transmisión, que fue histórica’, duró 10 horas y 48 minutos y ’superó por momentos los 300 mil espectadores en YouTube, además de que sirvió como fuente de información de varios medios internacionales’.

Otro fenómeno, ya usual en nuestro tiempo, fue la ola de noticias falsas e imágenes generadas por inteligencia artificial que se desató en redes sociales, aunada a ’una supuesta campaña’ de organismos de contrainteligencia del gobierno venezolano, para causar entre la población ’miedo a celebrar o expresarse’ sobre el secuestro del presidente.

El 5 de enero, cuando tomó posesión Delcy Rodríguez como presidenta, y por la noche cuando las redes sociales reportaron tiroteos y vuelo de drones alrededor del Palacio Presidencial de Miraflores, fueron detenidos cuando cubrían operaciones de seguridad en la frontera entre Colombia y Venezuela 14 periodistas, a quienes liberaron más tarde sin hacerles cargos, peo les borraron su material audiovisual y a uno, de la cadena CNN, lo deportaron.

La coyuntura fue aprovechada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) de Venezuela para exigir ’la liberación inmediata de los al menos 23 periodistas y trabajadores de la prensa’ que en el pasado fueron detenidos ’de forma injusta y arbitraria por su labor informativa o por ejercer su derecho a expresarse’, y para denunciar ’el bloqueo de más de 60 medios de comunicación en internet’, al que calificó como ’una forma de censura estructural’.

’La libertad de expresión, el derecho de acceso a la información y el derecho al trabajo no son concesiones del poder político, sino derechos humanos fundamentales, consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en los tratados internacionales suscritos por el Estado’, expresó el SNTP en un comunicado el 5 de enero.

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