HOMEOPATÍA - HISTORIAS EN EL METRO - Álvaro Obregón -

HISTORIAS EN EL METRO

HOMEOPATÍA

Ricardo Burgos Orozco

HOMEOPATÍA

Ciudad

Septiembre 06, 2021 06:30 hrs.
Ciudad Nacional › México Ciudad de México
Ricardo Burgos Orozco › Club Primera Plana

La semana pasada me tocó viajar a la estación Jamaica del Metro; me acordé que hasta hace algunos años cada mes iba muy cerca de ahí a consulta con un excelente médico homeópata, Augusto Torijano, militar retirado con una carrera de cirujano y después estudió la especialidad a la que todavía está dedicado a sus ochenta y tantos años.
El doctor Torijano; es muy estricto para sus pacientes. Dice que no tiene caso atenderlos si no van a acatar las normas que impone la homeopatía: no tomar café ni fumar, nada de bebidas alcohólicas, infusiones, chicles y comer lo más sano posible.
Cuando inicié la consulta con él, hace más de diez años, pensé que no iba a aguantar esa disciplina. En aquel tiempo tomaba café en cantidades exageradas (hasta 12 tazas al día) y tomaba tequila más seguido de lo que yo hubiera querido.
Sin embargo, me fui acostumbrando a las reglas homeopáticas y fui dejando de tomar café y alcohol. Hoy el café ya no me gusta y muy de vez en cuando bebo una copa de vino o una cerveza.
Por decisión propia dejé de usar la homeopatía como método de sanación, pero conservo por costumbre la mayoría de las reglas que me enseñó el doctor Torijano, aunque ahora también tomo medicamentos alopáticos, pero tampoco sin exagerar, solamente cuando es muy necesario.
Hace tres años dejé de ver a mi médico homeópata. Dejé de creer en sus tratamientos, lo confieso, pero recuerdo muchas de las charlas que tuvimos durante diez años sobre la vida, la familia, las enfermedades, la muerte. Hace poco falleció su esposa, me enteré, y lo lamenté mucho porque tenían más de 50 años juntos.
Don Augusto sigue dando consulta en un pequeño y modesto espacio cercano al Mercado de Jamaica y a la estación del Metro. No tiene sala de espera; quienes esperan turno debíamos estar fuera, en plena calle, parados.
Muchas ocasiones me tocó escuchar y ver que no cobraba a sus pacientes cuando no tenían dinero para pagar ¿Y quién le dijo que le voy a cobrar? Les señalaba de manera muy amable. Sigue contestando todas las llamadas que le hacen porque sabe que alguna ’puede ser urgente’; una ocasión le hablaron de emergencia en la noche para atender por cáncer terminal a una señora, quien desafortunadamente falleció al día siguiente en un hospital.
hubo ocasiones que mientras yo estaba ahí, él médico contestaba hasta tres o cuatro llamadas de personas que le consultaban.
Recuerdo que para llegar a su consultorio, tomaba el Metro en División del Norte, transbordaba en Centro Médico a la Línea 9 hacia Jamaica, caminaba unas calles y llegaba a su consultorio. Pedía siempre la primera cita a las 9 de la mañana para regresar a trabajar. Un excelente médico homeópata Augusto Torijano.


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