GENERAL EMILIANO ZAPATA SALAZAR.


’Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres’: Emiliano Zapata

GENERAL EMILIANO ZAPATA SALAZAR.

Cultura

Agosto 10, 2020 18:47 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Virgilio A. Arias Ramírez-C.* › Club Primera Plana

(Primera de tres partes)
El ser humano siempre se ha alimentado de los frutos de la naturaleza, por eso se dice ’la madre tierra’, ella ha brindado al hombre el sustento necesario para seguir su ruta para crecer, multiplicarse; lo mismo en el valle que en la sierra, incluso en el mar. Le ha dado el agua de los ríos y arroyos; proporcionó también a nuestros antepasados el refugio ante la lluvia, el sol y los incendios, por eso la humanidad se aferra a su querencia, a la madre naturaleza, a ’su tierra’. Analizando la historia, recordaremos que el usufructo o propiedad comunal de la tierra (ejido) ha sido un siempre un conflicto de intereses, por ejemplo en Antiguo Testamento encontramos lo siguiente: ’Y las cinco mil cañas de anchura que quedan de las veinticinco mil, serán profanas, para la ciudad, para habitación y para ejido; la ciudad estará en medio’, libro de Ezequiel 48: 15.
Y el espíritu de la propiedad social también lo encontramos en los Sentimientos de la Nación cuando Morelos dice: . ’Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto’. 21 de noviembre de 1813..
Y En el sur de España se denominó ejido al conjunto de varias ERAS (Espacio de terreno limpio y firme de forma circular) situadas en terreno comunal. En México el conflicto permanente hasta la fecha, lo ha ocasionado la concentración de la tierra en pocas manos, si bien con distintos matices; es hasta la Ley Agraria del 6 de enero de 1915 plasmada en la Constitución de 1917 en que se abolió el viejo sistema, bajo una Reforma Agraria que no llegó a consolidarse hasta el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas del Río, 1934-1940, si bien con reformas posteriores.
Algunos historiadores comparan el sistema comunitario indígena mexica con el sistema cristiano-occidental de la propiedad privada y explotación de la tierra, lo ejemplifican "la creciente monopolización de algunas compañías sobre campos de cultivo mexicanos"; y evidencian la alta protección por parte del gobierno mexicano para apoyar el sistema ejidal de los campesinos y que el ejidatario se volviera dueño de su parcela: en México, el ejido fue una ’propiedad rural de uso colectivo’.
Con los antecedentes anteriores, veremos porqué la historia de Zapata y la tierra es tan apasionante y extensa, el morelense Emiliano Zapata Salazar ’Caudillo del Sur’, nació en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879 y fue asesinado en Chinameca el 10 de abril de 1919. Campesino de origen, en la lucha por la tierra se convirtió en un fuerte brazo armado de la Revolución Mexicana, al igual que el general Francisco Villa fue en el norte del país.
Pero quedo huérfano a los 16 años y por eso trabajó la tierra de un latifundista; el 15 de junio de 1897 fue aprehendido por las fuerzas rurales durante la fiesta del pueblo de Anenecuilco, pero su hermano Eufemio, con la pistola en la mano logró que lo dejaran en libertad. Ya en 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los abusos de los hacendados.
A esas fechas fue incorporado al 9º. Regimiento de Caballería y asignado como caballerango de Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz; y luego comisionado a Ignacio de la Torre, yerno del dictador Díaz, quien le tomaría especial afecto por su destreza y conocimiento en el manejo de los caballos.
Zapata lucho por la tierra, y fue un símbolo de la resistencia campesina con su llamado ’Ejército Libertador del Sur’, Ideólogo también de justicia, igualdad y democracia social; fue de los primeros que combatió a la rancia herencia del gobierno de Porfirio Díaz, porque proponía la restitución de las tierras a sus dueños originarios, la propiedad comunal y el respeto a las pueblos indígenas y campesinos.
Zapata lucho por la tierra, y fue un símbolo de la resistencia campesina con su llamado ’Ejército Libertador del Sur’, Ideólogo también de justicia, igualdad y democracia social; fue de los primeros que combatió a la rancia herencia del gobierno de Porfirio Díaz, porque proponía la restitución de las tierras a sus dueños originarios, la propiedad comunal y el respeto a las pueblos indígenas y campesinos.
A los nueve años de edad, al presenciar el despojo de tierras a campesinos por la injusta costumbre de los hacendados de Morelos, y después de escuchar a su padre de que nada se podía hacer, Emiliano dijo: ¿No se puede?, cuando yo sea grande, haré que las devuelvan.
El historiador Jesús Sotelo Inclán, escribió que Zapata se casó con una joven de clase acomodada llamada Luisa Merino y al caer la dictadura porfirista, él continúa su titánica tarea y que contrajo matrimonio con Josefa Espejo Sánchez, conocida en la región como ’La Generala’ también originaria de Anenecuilco y aguerrida compañera de armas en su lucha por la tierra y la justicia.
Nuestro héroe agrarista inicia su carrera política y de armas, el 12 de septiembre de 1909, cuando es elegido calpuleque, palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco, donde empezaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por la Ley Lerdo, que en cierta forma obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras ’improductivas’, lo cual fue motivo en su tiempo del apoyo de varios líderes indígenas como el queretano general Tomás Mejía de gobierno conservador del Segundo Imperio Mexicano. Por estas leyes mal interpretadas y mal aplicadas, se aprovecharon muchos hacendados para acaparar más tierras de manera ilegal al ’solicitar’ la propiedad de zonas comunales que los pueblos supuestamente no trabajaban.
Con su nombramiento Zapata se convirtió en dirigente agrario del estado de Morelos; su primera aparición política fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al aspirante de la oposición Patricio Leyva, en contra del Pablo Escandón, quien fue dueño de vastas extensiones de tierras agrícolas en Morelos. ’La nación esta cansada de hombres falsos y traidores que hacen promesas como libertadores y al llegar al poder se olvidan de ellos y se constituyen en tiranos’ Gral. Emiliano Zapata’.
Sus primeras hazañas fueron: en mayo de 1910 cuando recuperó por la fuerza las tierras de la Hacienda del Hospital que eran protegidas por el jefe de policía José A. Vivanco, y las dejó en posesión de los campesinos del lugar, por lo que tuvo que escapar varias veces de persecución del gobierno, quien lo había declarado bandolero. Pero también se registra otro reparto de tierras hecho por Zapata y fue Ixmiquilpan, Puebla, el 30 de abril de 1912.
Meses después participó en la reunión que se celebró en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que después se convertiría en ’Plan de Ayala’. Participaron también los vecinos de tres pueblos: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec, que es donde se inicia otro reparto de tierras, para ser entregadas a sus propietarios originarios.
Era el tiempo de la Revolución Mexicana, y es oportuno recordar que en todo el país se luchaba contra el gobierno de Porfirio Díaz y por la tierra.
Así surge la egregia figura del magonista coahuilense Lucio Blanco, general revolucionario que formó una comisión agraria, y que el 6 de agosto de 1913 rindió su informe sobre los trabajos que había realizado a favor de ’las clases desheredadas del país’ y, en seguida, acompañado de: Francisco J. Mújica, Heriberto Jara, Manuel Urquidi y Juan Barragán, procedió a fraccionar la hacienda ’Los Borregos’, en el estado de Tamaulipas, propiedad de Félix Díaz; con este reparto de tierras, Lucio Blanco entra a la historia como un agrarista también pionero en materia agraria.
Al proclamarse por Francisco I. Madero el Plan de San Luis en marzo de 1911, que marcaba el inicio de la Revolución de 1910, Zapata leyó un ejemplar; llamándole la atención especialmente el Artículo Tercero, que ofrecía la restitución de las tierras a sus legítimos propietarios.


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