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José Antonio Aspiros Villagómez
El día 13 de este diciembre, hubiera cumplido 96 años el destacado periodista mexicano Carlos Fernando Ravelo y Galindo, socio decano del Club Primera Plana, miembro fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (Conalipe) y un gran amigo.
Nacido en 1929, ejerció el periodismo durante 75 años. Se inició en el diario Excélsior donde fue ayudante, reportero, jefe de información y redactor de noticiarios para la televisión; en El Universal también estuvo en la jefatura de información; fue productor de cine y ocupó cargos en áreas de comunicación social (IMSS, SCJN y otras), también escribió varios libros y durante un largo período --el último de su trayectoria profesional-- hizo la muy difundida columna diaria En las Nubes, que inicialmente (1988) fue semanal, sólo para periódico Comunal Metropolitano.
Cuando falleció, el 9 de julio de 2022, con la anuencia y apoyo de uno de sus cuatro hijos, el licenciado Jorge Alberto Ravelo Reyes, de inmediato emprendí la tarea de reunir, revisar, seleccionar, clasificar y agrupar por capítulos temáticos esas columnas. Leí miles de ellas para elegir las adecuadas, les agregué mis observaciones y apostillas, escogimos algunas fotografías para la portada y páginas interiores, diseñé la carátula, cuidé la edición y así surgió, tras casi tres años de trabajo incluido el proceso editorial, el libro En las Nubes. Carlos Ravelo Galindo, afirma, cuyos primeros ejemplares me entregó don Jorge -quien patrocinó la edición- el 25 de mayo de 2025.
O lo que es lo mismo, este libro es producto tanto de ese trabajo que el autor de la columna difundió diariamente hasta que su salud le impidió continuar, como de la amistad que nos unió desde que lo conocí dentro del Club Primera Plana, una asociación civil de la que ambos fuimos socios: él desde 1969 y yo desde 2001, lo cual, por cierto, significa que don Carlos Ravelo llegó a ser el decano de esa organización, mientras que yo cumpliré en ella un cuarto de siglo en febrero de 2026.
Por eso en el libro incluí numerosos comentarios míos y algunos artículos dedicados a Carlos Ravelo, unos escritos expresamente para esa obra, y otros que le envié en el transcurso de los años conforme fui leyendo las columnas En las Nubes que él nos compartía por correo electrónico antes de publicarlas.
Resultó un tomo elegante y voluminoso de 28 x 21.5 centímetros y más de 800 páginas, de pasta dura, con forro y en papel de buena calidad, gracias al proceso muy profesional del ingeniero Enrique Martínez Mata, de la Editorial Color. En las solapas pusimos la última columna En las Nubes que fue difundida y publicada, y en la cual Carlos Ravelo se refirió a mi trayectoria profesional. No sé si aparece en la versión digitalizada de la obra, o sólo en la impresa.
Ante la falta de un índice onomástico, para cuya elaboración ya no me alcanzó el tiempo (pero podría hacerlo para otra edición), traté de que los capítulos llevaran títulos indicativos de su contenido para facilitar su consulta, ya que este libro se puede leer no necesariamente en el orden consecutivo de las páginas, sino de acuerdo con el interés más inmediato de cada lector.
Fue un tiraje corto del cual de inmediato destiné ejemplares para cuatro bibliotecas: las del Club Primera Plana, de la Academia Nacional de Historia y Geografía donde no ha sido posible entregarlo, de la Escuela de Periodismo ‘Carlos Septién García’ donde hice mis estudios y después fui docente, y de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.
La historia del periodismo mexicano se encuentra dispersa en numerosos libros que se refieren tanto a los diversos medios informativos, impresos y electrónicos, como a sus periodistas. El más reciente es En las Nubes. Carlos Ravelo Galindo, afirma, con las columnas donde en forma muy amena y coloquial, el autor hizo crítica política, transparentó con censuras o aplausos los acontecimientos dentro de su gremio, narró su trayectoria profesional, reprodujo los simpáticos libros que escribió, y mencionó sus recuerdos y relaciones familiares (su esposa muy particularmente), y las amistosas, con sus colegas, con la clase política y hasta con sus médicos.
Ahí están también sus consejos gramaticales y su aversión al uso de gerundios, mucho sobre poesía y narrativa, sus crónicas de viaje, las bromas que le hicieron a causa de su temprana calvicie, su afición a tomar con whisky ’una a la una’ todos los días, sus problemas de salud y muchas anécdotas memorables, buenas y malas, propias y ajenas, desde un asalto a su casa, hasta su entrevista exclusiva con el rey Juan Carlos de España.
El libro se puede obtener en la Editorial Color. La primera edición fue distribuida selectivamente, y en algunos casos hubo buenos comentarios o al menos acuses de recibo.