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EN LAS NUBES

En defensa de la patria

Carlos Ravelo Galindo

En defensa de la patria

Cultura

Septiembre 14, 2021 22:46 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Carlos Ravelo Galindo › Club Primera Plana

Sí, son llamados con dignidad los Niños Héroes de Chapultepec, los jóvenes cadetes Juan Escutia, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez, así como el teniente Juan de la Barrera, quienes murieron al defender a la patria. A nuestro México.
En honor del Ejército Mexicano en su totalidad.
Representan una de las páginas brillantes de la historia nacional y por ello recordamos su patriotismo y heroica defensa del13 de septiembre como el sacrificio de los niños héroes de Chapultepec, en 1847.
Agradecemos al abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes confiarnos lo que el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México publica al respecto, en el Diario Oficial que edita la secretaría de Gobernación.
Pero antes abrimos un paréntesis que dos ofrecen dos escritores:
Nosotros solamente decimos que la verdad no puede convivir con la mentira. Ni la humildad con el orgullo.
Ni mucho menos el amor con el odio.
Es mucho mejor lo que nos escribe Teresa Gil, en Quadratin. No tiene desperdicio sobre todo en el mes de la Patria en sus avatares y su devenir creativo.
Y enseguida el punto de vista Fernando Alberto Irala Burgos otro periodista y escritor experto.
Ella insiste en que fue un reto el inicio de clases, pero en algo se cumplió.
Las posiciones de padres y de los maestros y escuelas, estuvieron divididas, pero en mucho se vio de nuevo la presencia y la alegría de los niños, como un anuncio de que la vida puede llegar a acomodarse, y a ser de nuevo normal.
El mes de la patria tiene características específicas sobre la educación, quizá porque es en el que suelen iniciar las clases.
Y tiene fechas oscuras, tristes, relacionadas con la educación y la juventud que estudia.
Incluimos la lección:
Los niños héroes en grado de cadetes, murieron el 13 de septiembre de 1847 y los 43 de Ayotzinapa desaparecieron el 26 de ese mes en 2014.
En unas semanas, hará siete años.
Hay fechas signadas para la educación que son importantes:
El 22 de septiembre de 1910, se inauguró nuestra gran casa de estudios, la UNAM.
El 29 de ese mes de 1921, fue creada la SEP por Álvaro Obregón.
Todavía en el siglo pasado, el 11 de septiembre se dio vida en 1971 al antiguo Consejo Nacional para el Fomento Educativo (Conafe) y en el 26 del mes en 1973, se lanzaron los Colegios de Bachilleres que vinieron a competir con los CCH y más tarde con las escuelas, los IEMS de educación media, que creó Andrés Manuel López Obrador.
Y como corolario fundamental de estas fechas presentadas en desorden, pero siempre del mismo mes, fue creado el 8 de septiembre de 1967 por la UNESCO, el Día Internacional de la Alfabetización, que se aplicó en México.
Actualmente de acuerdo a ese organismo, nuestro país tiene 95.38 por ciento de alfabetizados.
El censo 2020 coincide y la cifra de analfabetas que se da es de 4 millones 456 mil 431. Un asunto que falta resolver.
Y sigue la lección educativa.
Varios septiembres arroparon el proyecto socialista de Cárdenas.
Desde fines de 1933, con un septiembre entre ellos, Lázaro Cárdenas presentó su proyecto de gobierno en el que se vislumbra un cambio constitucional sobre la educación en México, para adecuarlo a los grandes retos que marcó la Revolución.
Tal como ha sucedido a lo largo de los tiempos con ese material tan sensible que es el educativo, hubo grandes manifestaciones en contra, sobre todo de la derecha, grupos de cristeros y conservadores que defendían la educación religiosa.
Los proyectos educativos de Cárdenas se centraron en el laicismo y la educación social.
La educación sexual fue incluida, tema este último que repelen como parte del estado, los grupos conservadores actuales.
Los proyectos eran impresionantes a nivel social, los que bajaron de tono un poco para unificar criterios y no provocar rompimientos como los de la anterior Cristiada.
La unificación en torno al cardenismo se vio en el apoyo popular de la Expropiación Petrolera.
Los programas educativos eran muy amplios y enmarcaban todos los sectores con posturas específicas y quedaron signados en la enseñanza social, justicia popular, en una propiedad colectiva y en un enfoque educativo que tuviera como centro el desarrollo pleno del ser humano.
Los tiempos posteriores fueron transformando aquel plan, aunque la herencia a favor siempre se expresa, sobre todo en el proceder humano.
Esto se ha visto en esta etapa de la pandemia, en la que se ha mostrado la solidaridad de maestros y padres de familia para afrontar un problema inédito con los métodos disponibles, para que se pudiera sacar adelante el tema fundamental de la educación.
Enseguida el punto de vista de otro periodista y escritor experto que don Fernando Alberto Irala Burgos, nos dice:
El lunes 30 de agosto pasado fue la fecha señalada para que, ’llueva, truene o relampaguee’, se reiniciáran las clases en el sistema escolar mexicano. El escenario sanitario no parece el más propicio.
Cuando se diseñó el retorno a la nueva normalidad, hace más de un año, se previó que el retorno a las aulas ocurriría cuando el semáforo epidemiológico estuviese en verde.
Ahora estamos muy lejos de ese punto, ya hasta alguna
disputa hubo entre la autoridad capitalina y la federal que ubicó a la
capital en rojo.
El hecho es que la mayor parte del territorio nacional
se encuentra más bien en alerta ante el apogeo de la actual ola de
contagios y muertes.
Por lo pronto, las entidades en que los maestros se agrupan
en la llamada Coordinadora ya han manifestado su oposición al
regreso a los planteles, y en el resto del país prevalece el
desconcierto.
Es cierto que el confinamiento ha generado un evidente
rezago en el aprendizaje de niños y jóvenes, y también en la
socialización y el desarrollo sicológico de los alumnos.
Pero los daños a la salud producidos por la pandemia merecen
ser tomados con toda seriedad, y no dejarlos a la buena suerte o a
la premisa de que cuidados y precauciones serán suficientes para
superar el mal.
Es muy probable que el apresurado e indiscriminado reinicio
de actividades escolares traiga consigo nuevos rebrotes en una
epidemia que en nuestro país no ha podido abatirse desde que
empezó.
Ya ahora mismo el sistema de salud se encuentra nuevamente
presionado por altas tasas de ocupación hospitalaria, y en algunos
lugares se escuchan las angustias por la escasez del oxígeno
medicinal que requieren muchos enfermos.
El asunto es demasiado delicado, y tiene demasiadas aristas,
como para abordarse con frases necias y disposiciones ciegas.
Ojalá, y coincidimos con él no lo lamentemos más tarde.
Porque serían otros niños héroes.

Y ahora lo que utiliza el Diario Oficial de la Federación que edita la secretaría de Gobernación, como la historia oficial, de los niños héroes de Chapultepec.
’Con el propósito de extender sus fronteras hacia la costa oeste del continente americano, en mayo de 1846 el presidente estadounidense James Polk declaró la guerra a nuestro país y ordenó al general Zachary Taylor avanzar con sus tropas hasta el río Bravo.
La ocupación se realizó con cuatro ejércitos dirigidos por mar y tierra.
A su paso, los invasores ocuparon Alta California y Nuevo México, y para finales de 1846, ocuparon Monterrey y Tampico.
En marzo de 1847, buques de guerra comandados por el general Winfield Scott desembarcaron en el puerto de Veracruz.
Durante los siguientes meses, el ejército invasor comenzó su incursión en el interior del país: primero hacia Jalapa y de ahí a Puebla.
Cuando estaban por ingresar a la Ciudad de México, encontraron que la entrada oriente se encontraba fortificada desde el Peñón de los Baños, por lo que las fuerzas del general Scott optaron por rodear el Valle de México e irrumpir por el sur, zona que estaba débilmente defendida.
El 19 de agosto, los estadounidenses derrotaron a los mexicanos en Padierna, y al día siguiente se dirigieron a Churubusco, donde derrotaron a las tropas mexicanas y al Batallón de San Patricio.
El ejército invasor conducido por el general Scott se dirigió a Tacubaya. Se acordó un armisticio, que fue suspendido por considerar que las exigencias territoriales de Estados Unidos eran inaceptables.
El 8 de septiembre, las plazas de Casa Mata y Molino del Rey cayeron en manos del invasor, con lo que el camino a la Ciudad de México estaba prácticamente abierto. El último bastión era el Castillo de Chapultepec, sede del Colegio Militar.
El 12 de septiembre de 1847, la artillería norteamericana abrió un fuego intenso sobre el castillo.
A pesar de la superioridad numérica y de armamento de las tropas invasoras, los cadetes del Colegio Militar, a quienes se les había enviado a sus casas por ser estudiantes, pero decidieron defender su colegio, resistieron heroicamente al enemigo.
La mañana del 13 de septiembre las tropas invasoras comenzaron el asalto al castillo.
Los invasores ascendieron por las laderas sur y poniente del cerro de Chapultepec, mientras las tropas mexicanas del Batallón de San Blas, al mando del teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl intentaron inútilmente contener el avance estadounidense.
La defensa del alcázar fue comandada por el capitán Domingo Alvarado.
La superioridad numérica y de armamento de las fuerzas invasoras venció la heroica resistencia de las fuerzas mexicanas.
No obstante, el valor y el patriotismo de los jóvenes cadetes Juan Escutia, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez, así como del teniente Juan de la Barrera, quienes murieron defendiendo a la patria, representan una de las páginas brillantes de la historia nacional y por ello recordamos su patriotismo y heroica defensa.
Día de luto y solemne para la Nación. La Bandera Nacional deberá izarse a media asta’
craveloygalindo@gmail.com.


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