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Bryce Echenique y el Premio FIL Guadalajara

Bryce Echenique y el Premio FIL Guadalajara
Cultura
Marzo 12, 2026 22:04 hrs.
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José Antonio Aspiros Villagómez › Club Primera Plana

Un despacho informativo de la agencia española Efe nos trajo la noticia de que, el 10 de marzo, falleció en su natal Lima el destacado escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, a los 87 años.

Y con ello me acordé del episodio que se armó en 2012, cuando el jurado de la Feria Internacional del Libro, de Guadalajara, otorgó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances a este autor, cuya novela Un mundo para Julius (1970), por su elevada calidad está incluida y es comentada en la obra 2,000 años de literatura universal.

Nacido en Lima el 19 de febrero de 1939, Bryce Echenique estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desde 1964 radicó por un tiempo en Europa y en 1968 su libro de cuentos Huerto cerrado mereció el acreditado premio Casa de las Américas, que se otorga en Cuba.

Este cuentista, novelista, ensayista y articulista, varias veces fue acusado de plagiar a otros escritores y eso fue lo que desató la polémica cuando lo premió la FIL Guadalajara.

Fue autor de novelas como Tantas veces pero, La vida exagerada de Martín Romaña, No me esperen en abril y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz y de Crónicas personales donde reúne parte de su trabajo periodístico, entre varias obras más, pero fue después cuando habría incurrido en esos plagios, que siempre negó.

Abundan los casos en que famosos personajes, no sólo literatos sino también políticos, han firmado como propio lo que otros escribieron; la información que he recopilado al respecto es abundante. Algunos se defendieron y otros reconocieron su culpa. Un presidente de Hungría renunció al cargo tras saberse que había plagiado su tesis profesional. La Inteligencia Artificial también se roba las obras sin importar los derechos de autor y unos diez mil escritores llenaron este año con sus firmas de reclamo un tomo en blanco titulado No robes este libro, para protestar contra las empresas de IA.

En 2008, el periódico Perú 21 informó que una investigación sobre plagios cometidos por Bryce Echenique en los dos años previos para publicarlos en medios como El Comercio, incluía 27 casos. De ellos, la profesora de periodismo de la chilena Universidad del Desarrollo, María Soledad de la Cerda, pudo comprobar al menos 18 y dio a conocer los nombres de los autores plagiados, los títulos de sus artículos y los medios de donde se tomaron.

En 2009, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual del Perú multó a Bryce Echenique con 50 mil dólares por haber plagiado 16 artículos de 15 autores. El escritor declaró pocos años después que las acusaciones se habían ido desvaneciendo y que la multa le había sido restituida.

Pero, cuando en agosto de 2012 la FIL Guadalajara anunció que un jurado internacional había elegido a este autor para premiarlo, La Jornada Jalisco publicó que una docena de académicos de la UNAM, el Colegio de México y el CIDE pidieron al presidente de la Feria, Raúl Padilla López, y a la presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, reconsiderar la decisión.

Y en un blog de la revista Letras Libres, Ricardo Cayuela Gally dio a conocer en septiembre siguiente otros casos en que Bryce había robado textos, incluso a amigos suyos como el académico español Ángel Esteban y el ensayista peruano Herbert Morote, y hasta al embajador de Perú en la ONU, Oswaldo de Rivero. En opinión de Cayuela (http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/un-premio-para-alfredo?page=full), ’Bryce encarna lo mejor y peor del mundo de las letras. Su obra narrativa seguirá leyéndose por sus altos méritos, pero su obra ensayística está inmersa en un deshonroso torbellino’.

También el periodista cultural José Luis Martínez S. (http://blogs.milenio.com/node/4240) se ocupó del caso, recordó a Bryce Echenique en la Feria del Libro del Palacio de Minería a principios de los años 80 ’risueño, ameno, respondiendo preguntas del público y contando anécdotas sobre el amor y las mujeres’, y por eso ’como tantos otros de sus lectores, y dado su indiscutible talento, no entendía su voluntad de apropiarse de textos ajenos para publicarlos con su nombre en periódicos y revistas de América y Europa’. Pero llegó a una conclusión: ’en don Alfredo cohabitan dos personas… Es uno cuando escribe literatura y otro cuando hace periodismo’.

Hubo más reacciones en contra de ese premio, como las de Juan Villoro, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco, por lo que el propio Alfredo Bryce Echenique publicó su respuesta en El Comercio, de Perú, donde dijo que ’como no han querido o no han podido meterse con mi obra literaria, se han refugiado en asuntos que solo conocen de oídas y que ya fueron juzgados hace un buen tiempo por los tribunales de justicia pertinentes en mi país’. Fue cuando aseguró que había ganado todos los juicios en su contra y le había sido reintegrado, hasta con intereses, el importe de la multa. En otras ocasiones dijo (a El País), ’que se jodan’, o acusó de los ataques a ’la derecha’.

Además, fue defendido por Jorge Volpi, quien fue miembro del jurado que premió al autor peruano. A título personal y a través de su columna periodística (http://www.unionjalisco.mx/nota/volpi-defiende-premio-bryce-echenique) en síntesis dijo que ya se sabía lo de las acusaciones de plagio pero no era ’función de un jurado literario erigirse en jurado criminal’, y que ’los alaridos de la inquisición literaria’ pronto caerían ’en el olvido, mientras que Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña continuarán siendo clásicos de la literatura latinoamericana por muchas décadas más’.

De todas maneras, hubo quien, como el autor Pablo Boullosa, pidió que renunciaran los miembros del jurado, en virtud de que el premio ya no podía ser retirado, pero el galardonado todavía podía renunciar a él.

Al final, debido a la ’situación extraordinaria’ que se había generado, el comité de premiación decidió el 18 de octubre cambiar el formato de entrega y llevarle el premio a domicilio. A él no le gustó eso, pero aceptó su cheque por 150 mil dólares, que finalmente le fue entregado durante una ceremonia privada en Lima, Perú, el 25 de octubre, por Dulce María Zúñiga, directora del Premio FIL Guadalajara.

Tres días después, la investigadora chilena María Soledad de la Cerda informó que había detectado dos nuevos plagios, pero la prensa peruana guardó silencio.

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