ANGELINA Y LA LLUVIA


Angelina pensó, la tristeza era una forma de olvidar la felicidad.

ANGELINA Y LA LLUVIA

Cultura

Septiembre 18, 2017 17:16 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Federico López Cárdenas › Club Primera Plana

Angelina pensó, la tristeza era una forma de olvidar la felicidad.
Sí, estaba recordando los momentos de felicidad de los paseos en Chapultepec, y estaba también triste, profundamente triste, la vida se le había escapado como agua entre los dedos y no la había podido atrapar, pensó…. Y comenzó a ver su desgracia y cómo había estructurado esa vida.
Si la había construido el destino mal, muy mal, y los demás la cimentaron para que no fuera feliz.
Sus manos largas delgadas y bellas –siempre habían sido bonitas- jugaban nerviosamente con el tenedor. Estaba sentada en el mismo comedor de siempre -solo que mucho más envejecida-, recordando, siempre recordando con melancolía: su jardín, sus flores, sus arcos, los abrazos de su papá cuando la cargaba, y ahora estaba inmóvil, esperando la mudanza de todos sus recuerdos.
Nueve años después los estaban lanzando, desalojando de su casa, su hermosa y vieja casa. Su papá había solicitado una hipoteca para pagar no sé qué cosas, no la había liquidado y ahora estaba sola, más sola que nunca.
Su mamá gritaba como loca que ’ahorita’ llegaría su marido y arreglaría todo; su hermana mayor alegaba y alegaba con los abogados del banco, sus hermanos se oponían violentamente al desalojo y, finalmente, fueron sometidos por los cargadores a golpes. Llamaron a la patrulla y un señor, chaparrito, muy mal vestido y muy feo se identificó con los policías, les dijo que era el actuario del juzgado y que cumplía una orden del Juez, y los policías en lugar de ayudarlos, le dieron apoyo a los abogados.
Se llevaron detenidos a sus hermanos por oponerse a la autoridad y Angelina arrojó el tenedor al suelo, se levantó lentamente de la silla del comedor, cogió de la mano a sus dos hermanos menores y observó como sacaban todos los muebles de la casa, dejándolos en la banqueta.
Comenzó a llover y su papá nunca apareció.


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