1970: Encuentra hogar fijo la Jules Rimet


Sucedió hace 50 años

1970: Encuentra hogar fijo la Jules Rimet

Deportes

Mayo 01, 2020 15:22 hrs.
Deportes Nacional › México Ciudad de México
José Antonio Aspiros Villagómez › Club Primera Plana

Desde que el futbol soccer fue introducido en México en 1902, y desde que participó en la I Copa del Mundo en 1930 con funesto resultados, nuestro país luchó siempre por conquistar un sitio decoroso dentro del ámbito internacional del futbol.

Por eso cuando -del 31 de mayo al 21 de junio de 1970- fue anfitrión del IX Campeonato Mundial de Futbol y además calificó para cuartos de final -lo que nunca había logrado en sus siete apariciones anteriores-, el seleccionado mexicano desató la locura de la afición nacional.

El Mundial de México fue un éxito de organización, y el sexto lugar para nuestro equipo en la clasificación final, significó un premio extraordinario. En realidad, la importancia de esa Copa radicó en que se cumplieron las expectativas: Brasil se coronó tricampeón y pudo quedarse definitivamente con la copa Jules Rimet.

EL REY PELE

Deporte de masas que atrae sin distingos raciales, sociales o económicos, el futbol soccer de entonces estaba dominado por los brasileños, en cuyas filas se encontraba el mejor jugador de todos los tiempos: Edson Arantes do Nascimento, Pelé, que a los 16 años pasó, en el Mundial de Suecia, de ser un desconocido a un ídolo del mundo.

El rey, quien anotó más de mil goles a lo largo de su carrera y que fue pieza clave en los tres títulos conseguidos por Brasil -1958, 1962 y 1970-, reconocía que sus méritos se los debía a Dios, a él mismo y al equipo, porque "en mi oficio no lo puede hacer todo uno solo. Nadie lo puede hacer, ni siquiera Pelé".

DE SOMBRAS Y HOMENAJES

Año en que científicos de muchas naciones se dieron cita en Miahuatlán, Oaxaca, el 7 de marzo, para presenciar un eclipse total de Sol, 1970 también produjo noticias dramáticas, como la muerte de 15 periodistas mexicanos y 4 tripulantes el 25 de enero, cuando volaban a Poza Rica para cubrir la campaña del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, Luis Echeverría Álvarez.

Hubo, no obstante, sucesos gratos, como la despedida al rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Javier Barros Sierra, el 4 de mayo, al término de su período. Cuando lo usual eran las huelgas, tomas de Rectoría, renuncias y confrontaciones, aquel rector salió entre porras y mariachis. La comunidad recordaba que Barros Sierra estuvo al frente de una marcha de 80 mil personas durante el movimiento estudiantil de 1968 y que defendió la autonomía cuando Ciudad Universitaria fue ocupada por el ejército.

EL HAMBRE Y LOS LIBROS

En 1970 se puso fin a uno de los mayores dramas en la historia africana de este siglo. El nombre de Biafra había estado durante 31 meses en los labios del mundo como sinónimo de hambre y genocidio hasta que, el 12 de enero, las fuerzas secesionistas capitularon ante el ejército de Nigeria.

Ni la ONU ni la Organización para la Unidad Africana apoyaron a Biafra en su esfuerzo segregacionista, que costó la vida a dos millones de seres humanos por falta de alimentos más que por otro motivo.

Aquel año se otorgó, también, el Premio Nobel de Literatura al escritor disidente soviético Alexander Solzhenitsin, cuatro años después de la prohibición definitiva de sus obras en su país, y cuatro antes de su expulsión por "traición a la patria".

Autor de novelas descriptivas de los excesos estalinistas, Solzhenitsin recibió cierto apoyo del régimen durante la época de Nikita Kruschev y así pudo ver publicado Un día en la vida de Iván Denisóvich pero, Archipiélago Gulag, sólo circuló en ediciones caseras.

La concesión del Nobel al también autor de Pabellón de cancerosos y El primer círculo tuvo un claro mensaje político de rechazo a la censura intelectual existente dentro de la URSS.

En contraste, Occidente iniciaba una campaña soterrada en contra del socialista chileno Salvador Allende, que en septiembre ganó las elecciones a la presidencia de su país.

UNA HIPOTESIS A PRUEBA

¿Llegaron los navegantes del Egipto faraónico a América mucho antes que Cristóbal Colón? El noruego Thor Heyerdahl trató de probar que sí, mediante una travesía atlántica que comenzó el 17 de mayo de 1970 en Safi, Marruecos, y terminó felizmente el 12 de julio en Bridgetown, Barbados.

Thor reclutó una tripulación de seis personas, entre ellas el antropólogo mexicano de origen español Santiago Genovés. Para el viaje fue construida la balsa de papiro Ra II igual a la que utilizaron los egipcios, y con ella se efectuó el recorrido de 3,200 millas náuticas. En 1969, la Ra I había abandonado un intento semejante, a 580 millas de- Barbados, ante el peligro de un naufragio.

TATA LAZARO Y EL MUSICO POETA

Pero 1970 fue un año en que, además, debieron lamentarse pérdidas de vidas valiosas como las de los ex presidentes Lázaro Cárdenas y Charles de Gaulle; la del mandatario egipcio Gamal Abdel Nasser y la del músico romántico mexicano Agustín Lara.

Se fueron también la actriz Prudencia Griffel, el autor John Dos Passos... la lista es extensa, pero el toque dramático lo puso el escritor japonés Yukio Mishima, cuando se hizo el harakiri -que había descrito con espeluznante realismo en su novela Patriotismo- el 25 de noviembre de aquel año.

(La versión original de este texto del tecleador, fue publicada en el libro ’25 años en la información’, editado en 1994 con motivo del XXV aniversario de la agencia Notimex).

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